20/4/09

El pediatra

Nadie mejor que el médico para aclarar las dudas que se planteen acerca del desarrollo del niño. Éste no debe ser llevado al pediatra sólo cuando está enfermo, sino que debe visitarlo varias veces durante su primer año. Ya al nacer, el médico podrá dictaminar si el niño es normal o si padece de alguna enfermedad, congénita o bien adquirida durante el parto; si hay malformaciones, etc.; y al mismo tiempo aconsejará sobre los primeros cuidados al recién nacido, higiene del cordón e inicio de la alimentación.

En visitas sucesivas orientará la alimentación, fechas de vacunación, etc., aclarando problemas que siempre se plantean a las madres y más si se trata de su primer hijo. Una madre con una buena formación acerca de las normas generales de cómo cuidar a su hijo, comprenderá con mas facilidad las normas que le dé el pediatra y llevará a cabo los cuidados del bebé siguiendo sus consejos.

Muchas madres temen que al llevar a su hijo sano a la sala de espera del pediatra, en la que se encuentran al mismo tiempo niños enfermos, éstos puedan perjudicar al suyo, exponiéndolos a contagios. Este inconveniente lo salvan algunos médicos haciendo consultas a horas diferentes para niños sanos o enfermos, o teniendo sala de esperas separadas y, sobre todo, con la costumbre, cada vez más difundida, de citar a los enfermos con intervalos de media hora entre uno y otro, de forma que en la sala de espera sólo habrá cada vez una o dos familias, como máximo. En todo caso, se procurará mantener alejado al niño sano de los enfermos, a los que, por otra parte, los padres deben también retener mientras esperan, para que no se acerquen a los demás pequeños y sobre todo a los bebés.


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