18/4/09

No alarmarse


El niño, al nacer, no tiene la piel suave y sonrosada; en estos primeros días la piel sufre una serie de cambios que conviene conocer para no incurrir en una alarma innecesaria y, por el contrario, para consultar a tiempo cuando haya un indicio que algo no marcha bien.

El niño nace con su piel cubierta por este mando graso que es el vérmix caseoso ya citado; al limpiarlo se puede apreciar una piel enrojecida y cubierta por una finísima capa de vello frágil, llamado "lanugo", que desaparece al poco tiempo. En estos primeros días, las manos y los pies pueden tener una coloración algo azulada, como consecuencia de la oxigenación de la sangre, que es la responsable de la coloración sonrosada de la piel, no es muy rápida y esas zonas más alejadas del corazón tardan en conseguir el tono normal.

Transcurridas 24 horas del nacimiento, el color rojo de la piel se va suavizando y uno o dos días después puede aparecer un tinte amarillo suave, la llamada " ictericia fisiológica del recién nacido", que dura de 3 a 5 días. Si el color amarillo aparece antes, si es muy intenso o se prolonga más de estos días, puede ser debido a una enfermedad, a veces grave, como es la derivada del problema del Rh. En este caso es urgente llamar a la pediatra, que dispondrá el oportuno tratamiento.

Después de la fase de coloración amarillenta, por fin la piel adquiere el bello color sonrosado que caracteriza al niño sano.
Con frecuencia, también en los primeros días, el pequeño sufre una descamación de la piel; ésta se desprende en pequeñas escamitas, bajo las que aparece la piel normal; esa descamación dura pocos días y no debe preocupar; pero si la piel se desprende en grandes láminas, dejando al descubierto una superficie rojiza y húmeda, se debe acudir pronto al médico.

Otro frecuente motivo de preocupación para los padres suelen ser algunos tipos de manchas o lesiones de la piel, que desaparecen en pocos días y no son expresión de ninguna enfermedad. Entre estos tipos de manchas están unas rojizas o azulvioleta en el dorso del cuello y también en la raíz de la nariz, párpados o frente, llamados nevus materno; son muy frecuentes y no tienen la menor importancia, desapareciendo en pocos meses e incluso días. Igual ocurre con el milio o pequeño punteado, como puntas de alfiler, de color blanco-amarillento, localizado en las aletas y punto de la nariz.


Fuente:
Centro de Orientación Familiar
Edición Océano

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