21/4/09

El niño y su personalidad ante el mundo

El nombre

El nombre es uno de los elementos más característicos de distinción e identificación de las personas. El nombre propio es, por decirlo así, una marca para toda la vida. Es una parte integrante de la personalidad de cada ser humano. Sin embargo, y como es lógico, el bebé nada tiene que ver con la elección, que es de competencia de los padres, aunque muchas veces éstos están fluidos por circunstancias familiares o sociales.

A veces los padres no cuidan de escoger para su hijo un nombre bonito y no demasiado corriente; el nombre que ellos eligen ha de llevarlo su hijo durante toda la vida, y un nombre inadecuado o ridículo puede ocacionar penas o disgustos cotidianos.

A menudo no es fácil salirse de la influencia de ciertos nombres que estan de moda. Si se quiere evitar enojos y pérdidas de tiempo a los hijos, tampoco se les debe imponer cuatro o cinco nombres llamativos, para dar gusto a tías ancianas y sin herederos, o para satisfacer ciertas tradiciones familiares. Las autoridades y funcionarios estatales exigen siempre para la documentación, de manera clara, la indicación de los nombres con que una persona ha sido inscrita en el Registro Civil.

Estas circunstancias deberían hacer reflexionar a los padres conscientes, puesto que, según una encuesta realizada, una cuarta parte de la población no está satisfecha de su propio nombre.

Nombres más populares


Fuente:
Centro de Orientación Familiar
Edición Océano

20/4/09

El pediatra

Nadie mejor que el médico para aclarar las dudas que se planteen acerca del desarrollo del niño. Éste no debe ser llevado al pediatra sólo cuando está enfermo, sino que debe visitarlo varias veces durante su primer año. Ya al nacer, el médico podrá dictaminar si el niño es normal o si padece de alguna enfermedad, congénita o bien adquirida durante el parto; si hay malformaciones, etc.; y al mismo tiempo aconsejará sobre los primeros cuidados al recién nacido, higiene del cordón e inicio de la alimentación.

En visitas sucesivas orientará la alimentación, fechas de vacunación, etc., aclarando problemas que siempre se plantean a las madres y más si se trata de su primer hijo. Una madre con una buena formación acerca de las normas generales de cómo cuidar a su hijo, comprenderá con mas facilidad las normas que le dé el pediatra y llevará a cabo los cuidados del bebé siguiendo sus consejos.

Muchas madres temen que al llevar a su hijo sano a la sala de espera del pediatra, en la que se encuentran al mismo tiempo niños enfermos, éstos puedan perjudicar al suyo, exponiéndolos a contagios. Este inconveniente lo salvan algunos médicos haciendo consultas a horas diferentes para niños sanos o enfermos, o teniendo sala de esperas separadas y, sobre todo, con la costumbre, cada vez más difundida, de citar a los enfermos con intervalos de media hora entre uno y otro, de forma que en la sala de espera sólo habrá cada vez una o dos familias, como máximo. En todo caso, se procurará mantener alejado al niño sano de los enfermos, a los que, por otra parte, los padres deben también retener mientras esperan, para que no se acerquen a los demás pequeños y sobre todo a los bebés.


18/4/09

No alarmarse


El niño, al nacer, no tiene la piel suave y sonrosada; en estos primeros días la piel sufre una serie de cambios que conviene conocer para no incurrir en una alarma innecesaria y, por el contrario, para consultar a tiempo cuando haya un indicio que algo no marcha bien.

El niño nace con su piel cubierta por este mando graso que es el vérmix caseoso ya citado; al limpiarlo se puede apreciar una piel enrojecida y cubierta por una finísima capa de vello frágil, llamado "lanugo", que desaparece al poco tiempo. En estos primeros días, las manos y los pies pueden tener una coloración algo azulada, como consecuencia de la oxigenación de la sangre, que es la responsable de la coloración sonrosada de la piel, no es muy rápida y esas zonas más alejadas del corazón tardan en conseguir el tono normal.

Transcurridas 24 horas del nacimiento, el color rojo de la piel se va suavizando y uno o dos días después puede aparecer un tinte amarillo suave, la llamada " ictericia fisiológica del recién nacido", que dura de 3 a 5 días. Si el color amarillo aparece antes, si es muy intenso o se prolonga más de estos días, puede ser debido a una enfermedad, a veces grave, como es la derivada del problema del Rh. En este caso es urgente llamar a la pediatra, que dispondrá el oportuno tratamiento.

Después de la fase de coloración amarillenta, por fin la piel adquiere el bello color sonrosado que caracteriza al niño sano.
Con frecuencia, también en los primeros días, el pequeño sufre una descamación de la piel; ésta se desprende en pequeñas escamitas, bajo las que aparece la piel normal; esa descamación dura pocos días y no debe preocupar; pero si la piel se desprende en grandes láminas, dejando al descubierto una superficie rojiza y húmeda, se debe acudir pronto al médico.

Otro frecuente motivo de preocupación para los padres suelen ser algunos tipos de manchas o lesiones de la piel, que desaparecen en pocos días y no son expresión de ninguna enfermedad. Entre estos tipos de manchas están unas rojizas o azulvioleta en el dorso del cuello y también en la raíz de la nariz, párpados o frente, llamados nevus materno; son muy frecuentes y no tienen la menor importancia, desapareciendo en pocos meses e incluso días. Igual ocurre con el milio o pequeño punteado, como puntas de alfiler, de color blanco-amarillento, localizado en las aletas y punto de la nariz.


Fuente:
Centro de Orientación Familiar
Edición Océano

17/4/09

Delicada atención para el ombligo

Durante el tiempo que tarda en secarse definitivamente, el ombligo constituye la parte más delicada del cuerpo del niño, El extremo que queda después del cortado el cordón umbilical debe mantenerse siempre seco y limpio; conviene ponerle líquidos antisépticos (desinfectantes) y envolverlo con compresas de gasas y vendas umbilicales. El niño no debe ser todavía bañado de cuerpo entero.

Cuando el ombligo se resiste a curarse, cuando la nueva piel no se seca y parece húmeda o inflamada y la herida umbilical segrega un líquido transparente, hay que intensificar la limpieza.

La mayoria de las veces esta secreción se cura con polvos desinfectantes. Un baño demasiado anticipado puede hacer volver atrás todo el proceso de curación, ya que el peligro de infección, durante un baño es bastante grande. No hay ningún riesgo, sin embargo, en lavar y enjabonar al niño por partes, sin sumergirlo en la bañera.




El primer alimento


El recién nacido mamará la primera leche de su madre a las 24 o, mejor, a las doce horas de haber nacido. Hasta este momento, las puericultoras de la clínica lo alimentan cada cuatro horas administrándole de 10 a 12 gramos de solución glucosada. Gracias a esto se eleva la glucemia del organismo del niño, que es relativamente baja.

Reconocimiento médico


Después de inicia la normal respiración del neonato, se le reconoce para ver si hay malformaciones visibles y si su sistema nervioso esta bien desarrollado, comprobando los típicos reflejos del recien nacido, como son el reflejo de búsqueda (el niño parece como si buscara con su boca cuando se le rozan los labios con un objeto; este objeto sera más tarde el pezón del pecho de la madre o la boquilla del biberón); el reflejo de succión (el niño succiona cuando se le aplica entre los labios un objeto, que igualmente será después el pecho materno); el reflejo de prensión palmar, cuando se le pone un objeto en la palma de la mano.

Otros varios reflejos sirven al puericultor para reconocer la normalidad del niño, reconocimiento que tiene gran trascendencia en estos primeros momentos de la vida, en que se puede intentar algo positivo para hacer desaparecer o impedir que progresen ciertas enfermedades del sistema nervioso.












El aspecto exterior del niño, en cuanto a forma de su cuerpo, miembros, apariencia y color de la piel; la respiración normal, los reflejos normales, el peso superior a 2500 gramos y la talla no inferior a los 45 centímetros, son los datos que el médico busca para asegurar la normalidad del nuevo ser. Una exploración mas detenida de los órganos internos permite asegurar esa normalidad; estos datos se obtienen pasadas algunas horas, cuando el niño ya hecho su primera deposición, ha orinado y ha tenido ocasión de deglutir las primeras gotas de líquido que se le ofrecen.

Con un hilo esterilizado se estrangula el cordón umbilical y se corta después la porción q sobra. El extremo restante se empolva con un antiséptico, se cubre con una gasa esterilizada y se ata cuidadosamente con un cordoncillo elástico.

Después de pesar y medir al niño, se le viste y se le acuesta en su cuna, en una habitación con 27 grados centígrados de temperatura. Este calor suplementario solo es necesario, normalmente, durante las primeras doce horas; después, el niño, durante los primeros diez días, tiene las manos azuladas, no se debe al frío ni a una mala circulación sanguínea, sino a que los vasos sanguíneos periféricos son los más alejados del corazón.



El nacimiento de un hijo


Los Primeros contactos con el mundo

Con frecuencia la madre desconoce cómo transcurren las primeras horas de la vida de su hijo. No siempre el médico ponen al recién nacido entre sus brazos, aunque sea uno de los instantes, para que tenga un primer contacto con él. Por otra parte, tras la fatiga del parto se siente tan cansada que suele dormirse prontamente en cuanto oye el primer llanto de su hijo, en la confianza que será bien atendido durante las horas siguientes.

Pero una madre debe saber lo que ocurre entre el momento de cortar el cordón umbilical y el primer encuentro con el niño.
Antes que nada, La partera se ocupa de dejar las vías respiratorias del niño completamente libres de mucosidades y de líquido amniótico.

Normalmente el niño, en el momento en que sale del claustro materno, efectúa una intensa inspiración , e inmediatamente comienza a llorar muy fuerte. A veces no ocurre esto con gran rapidez; el recién nacido tarda en llorar, y si este estado se prolonga puede sufrir graves trastornos.